Me siento frío…
Se acerca Diciembre. Mi Diciembre. Me congelo y reflexiono. Cabalgan pensamientos entre los síntomas de mi malestar, me desquebrajo por fuera (¿también por dentro?). No hay fuerzas, no hay agarre, solo deriva y un mar que no para de olear. No puedo luchar contra la pereza para seguir adelante. Fluye levemente la ira para dejarlo todo a un lado, para cortar con la vida y recomponer los pedazos de mi nuevo proyecto.
Romper las cadenas, levantarse, subir la escarpada cuesta, salir, ver la luz, comprender. Empezar una nueva vida.
Anoche comprendí que se puede ser libre dentro de una cárcel. Lo apliqué a otros asuntos para variar y aprendí algo más.
Anoche dispuse mi alma a quien intentó arrancármela hace tiempo. Ahora si, ahora tal vez si esté preparado.
Me siento en Las Noches, tan triste y melancólico como una espada con la máscara rota. Inmutable.
¿Qué más da? Si mañana volverá a ser todo igual y nadie cambiará mi mundo. Ofrecer y no esperar nada a cambio, pero nunca cambia nada y nada nuevo viene. Ofrecer materia, y no obtener ni sentimientos, mal asunto.
¿Dónde están mis amigos? Encerrados. Grita. Mi Diciembre. Deshacer el mundo… ¿Y ahora qué?






Me encanta el videoclip…
Si escribes así voy a tener que pedirte un relato más largo