febrero12
Hoy mi entrada es de las que tristemente suceden y se escriben por doquier. El título que da nombre a esta entrada lo leí hace una semana o algo más en el blog del ejemplar juez de menores Emilio Calatayud y del periodista Carlos Morán, éste último le dió el nombre de su entrada ‘¡No me toques, que soy menor!’ (está enlazado a la entrada). Al lío.
Últimamente en los ratos libres me pongo a ver la tele porque internet me va fatal aquí en Cáceres, lo único que echan por las mañanas y a media tarde son programas tipo Tal cual lo contamos, La Tarde de Extremadura, Las Mañanas de Cuatro o Esta Mañana, tampoco me sé los nombres de todos, pero son ejemplo de programas que entre otras muchas cosas (en algunos casos basura) de una forma periodísticamente correcta o no tan correcta muestran los problemas de algunos españoles, a los que afectan la crisis, estan en juicio por algún tema o reflejan sucesos que les ha acontecido. En este caso hace un par de días que están tratando el tema del bullying.

Hoy me quiero sumar al caso de Maore, una chica asesinada en Ripollet de la que ahora comentaré su historia. Pero desde ahora quiero tratar el tema de la justicia del menor, como sabéis la ley del menor hoy en día en España es una basura, la impugnidad de sus delitos es casi plena. Como mucho los meten en reformatorios o vete a saber tu dónde, el caso es que si en verdad son rebeldes los meten con más rebeldes para compartir experiencias y ser el más guay, como en el instituto o en el colegio, pues igual pero con más de sus iguales. Y si no han cometido delitos y la justicia falla, los vuelve rebelde al juntarlos con gente de esta calaña, mala suerte la verdad, porque la mente de un menor no es tan madura como para saber estar en estas situaciones, quizás alguien mayor con un poquito más de cabeza si fuera a la cárcel lo podría sobrellevar aunque fuera inocente, o morirse de pena allí dentro igualemente, pero para un menor es un destrozo de la vida porque se deja llevar por la corriente de los que están cerca.
Como dice Morán en su artículo, los menores ya se saben de sobra que la ley les protege cuando cometen un delito más que condenarles y se escudan en su condición de menor para recibir menos castigo o ninguno. Los jueces parece que no saben que hacer en estos casos, pero un ejemplo de buen hacer es el juez Calatayud, sus condenas son ejemplares y quizás una guía para tratar a presos adultos y a delincuentes menores o chiquillos. Calatayud podría aplicar la ley y condenar a un niño a la reclusión con hienas no tan de su calaña, pero a cambio la rebeldía se combate con el encauzamiento, llevar la oveja negra al redil de las blanquitas. Darle un sentido a la vida y hacerle comprender que debemos vivir de una forma cívica bajo la amenaza de privarle de la libertad aplicándole la ley española del menor.
El caso de Maore, una chica de 14 años que estudiaba 2º ESO en una instituto de Ripoll (Barcelona), se enamoró de Sergio un chico de su clase. Chateaban por internet y hablaban por teléfono, llegando a tontear porque en la edad del pavo es lo que se suele hacer. El mayor error de Maore fue besarle, convirtiéndolo en la bestia que Sergio era.
Un día en el parque Maore y Sergio estaban besándose y la chica grabó alguno de esos besos en su móvil y lo colgó en internet para hacer público su amor por él. Esto no gustó nada a Sergio, que ya tenía novía y podía enterarse. Un viernes se presentó en la casa de Maore, llamó a su telefonillo y la convenció para que bajara diciéndole textualmente que tenía una sorpresa para ella, ilusionándo a la chica que efusivamente convenció a sus padres para que la dejaran bajar al portal cinco minutos y que subiría enseguida. Bajó en zapatillas de estar por casa pero nunca más volvió a subir.
Junto a Sergio iba Luis, su amigo. Sergio llevó a Maore detrás de un camión donde comenzaron a discutir por el hecho del video colgado en internet. No sé que coño pasó por la cabeza de este chico para golpear con una barra de hierro en la cabeza a Maore hasta desfigurarle la cara, degollarle el cuello y pegarle varios navajazos por todo el cuerpo. Cuando la encontraron Maore seguía viva y agonizaba, había perdido muchísima sangre y murió poco después.

En varios blogs se habla sobre el caso de Maore, sobre la violencia desmedida entre los jóvenes y sobre la ley del menor en general. Desde Platónicamente Correcto me uno a la reivindicación, os dejo unos cuantos enlaces para que conozcáis más de este caso y del bullying, como el que sufrió el jóven Jokin, que acabó suicidándose de tanto que tuvo que aguantar.
http://justiciaparamaores.blogspot.com/
http://laborana.blogspot.com/2009/01/necesitamos-de-vuetra-colaboracion.html
http://www.granadablogs.com/juezcalatayud/
http://www.acosoescolar.info/index.htm
http://argijokin.blogcindario.com/
http://el-refugio.net/
http://www.bullying-in-school.info/es/content/home.html
Por favor, a todos mis compañeros que estudiais para ser funcionarios de la enseñanza, docentes, maestros, informaros sobre este tema, sobre el bullying y sobre la violencia, que debemos educar a todos los niños desde su infancia y concienciar a sus padres de su educación, aunque crean que son buenos chic@s, pero a mi me educaron también para ser mejor persona, no sólo con ser bueno o aparentar serlo. Si todos los que estudiais educación en cualquiera de sus ramas leeis esto, espero que os sirva para el futuro y que toméis las riendas de la educación de nuestro futuro.